Las 8 C’s de un buen mensaje

Antes de nada conviene aclarar que estas ocho C’s se las he escuchado al analista político en estrategia Peter Fenn, profesor de la Graduate School of Political Management de la GW University, en Washington. Fenn trabajó con Bill Clinton y cuenta con una amplia experiencia en el terreno de la comunicación política.

Las siguientes claves me parecen interesantes ya que constituyen una guía fácil de entender sobre los pilares que deben tenerse en cuenta a la hora de diseñar un buen mensaje. Bien es cierto que estas líneas generales son aplicables a todo mensaje persuasivo, si bien en la comunicación política donde cobran todo su sentido.

Claro:

El mensaje debe ser fácil de entender, simple. No debe ser complicado. Un mensaje no es un manifiesto ni una colección de ideas o posiciones.

Conciso:

El mensaje debe ser corto y estar por tanto compuesto por pocas palabras. Idealmente debe caber en un banner, un póster o incluso en pegatinas.

Convincente:

Un buen mensaje es poderoso, consigue persuadir a los alejados, pero motivan a tu gente, a tu base. Además, el mensaje debe proporcionar suficiente información para convencer a tu audiencia.

Conectado:

Debe conectar con las preocupaciones de la gente y golpear sus conciencias. Para ello hay que hablar de lo que quieren hablar. Esto no ocurre por casualidad. Hay que hacer un análisis sobre los temas que interesan a los votantes. Para ellos debe recurrirse a la investigación cuantitativa (encuestas) y cualitativa (a través de focus groups o entrevistas, por ejemplo).

Coloreado:

El mensaje debe estar lleno de color y matices. Debe resultar interesante, diferente. Para ello debe contar con un lenguaje fuerte y memorable. Un ejemplo: «algunos hablan del cambio, otros lo provocan» (utilizado por Hubert Humphrey en 1968).

Consistente:

Debe ser consistente entre los medios (Internet, TV, radio, prensa, posters, mail, discursos…). Se deben mantener por tanto los mismos mensajes y la misma apariencia en los distintos soportes y deben poder trasponerse.

Contrastable:

Esta característica es básica en política. Deben poderse comparar diferencias, así como mostrar cifras comparables, para así poder marcar distancias respecto a la opción contraria.

Continuo:

La reiteración es vital. Es muy importante repetir, repetir y repetir. Así como el mensaje es consistente (utilizado en todas nuestras comunicaciones) debe estar repetido una y otra vez, sin saltar de un mensaje a otro. No tiene sentido no mantener un mensaje global, continuamente repetido. Eso sí, el mensaje puede subdividirse a posteriori, siempre partiendo del mensaje raíz.

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