La prostitución del periodismo

Leo estupefacto en Twitter una oferta de trabajo para periodistas cuanto menos sonrojante. La ha recibido Vanessa Jiménez, ex de El Mundo, El País y exdirectora de lainformacion.com. Como muchos compañeros, está buscando trabajo a día de hoy. Y ha dado con esto:

Captura de pantalla de la página de Facebook Mediterráneo Digital el 28 de enero de 2014
Captura de pantalla de la página de Facebook Mediterráneo Digital el 28 de enero de 2014

Buscan «personas con complexión atlética, que esten dispuestas a salir con el torso desnudo y que no posean tatuajes». No es la primera vez que vemos ofertas insultantes para periodistas. Hace un año, Mediterráneo Digital, un periódico independiente que se califica como “políticamente incorrecto” con ediciones en Cataluña, Madrid y Comunidad Valenciana, recibió en apenas 48 horas más de 100 candidaturas para una lamentable oferta en la que se buscaba a «una periodista sexy».

Las denigraciones, en el caso anterio de cariz sexista, también alcanzan a otros aspectos, como el salario. Ya en 2011, la Asociación de la Prensa de Madrid (APM) denunciaba una oferta que se ofrecía en el portal quientv.com para trabajar en un diario digital sin ver un duro.

La Asociación de la Prensa de Madrid (APM) y la Federación de Asociaciones de Periodistas de España (FAPE) denunciaron con intensidad en 2012, bajo el hashtag #gratisnotrabajo este tipo de vergonzosas ofertas laborales. Abundan casi tanto como los procesos de selección que muchas veces acaban en nada, los escrutinios con lupa a las cuentas de redes sociales en los procesos de selección, tristemente frecuentes no sólo en esta profesión, o la persistencia de un modelo productivo basado en una clase trabajadora becaria (con sueldos de 300 euros en el mejor de los casos).

Chapas puestas en marcha por la FAPE en 2012. Fuente.
Chapas puestas en marcha por la FAPE en 2012. Fuente.

Todas estas formas de actuar son denunciadas una y otra vez sin ningún resultado. La crisis arrolla con todo y con todos en el campo del periodismo. Y esta profesión, ya putrefacta en España antes de 2008 por muchos otros motivos, ve impotente como día tras día es incapaz de defender unos mínimos derechos.

Poco ayudan las hordas de periodistas en paro dispuestos a trabajar en peores condiciones que los anteriores. Una situación muy difícil de combatir y en la que los propios medios, conscientes de pagar miseria (o nada) a sus becarios, mucho callan. Siempre nos quedarán los blogs. Y la dignidad.

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