Un paso contra la impunidad de los insultos en Twitter

La libertad de expresión tiene límites, también en Internet. Por si algunos trolls lo pensaban, la red no es una tierra sin ley, lo que se dice ahí, o aquí, también tiene consecuencias. Así lo ha estipulado un juez de Cáceres que ha condenado a Ramón Casares Rocha por injurias reiteradas a la periodista Sara Solomando, que animaba a los compañeros de profesión a denunciar situaciones como la suya tras conocerse la sentencia.

Casares Rocha se define en su perfil de Twitter como «ácrata, crítico, inconformista; o sea, una mosca cojonera». Y eso es lo que ha debido ser para Sara Solomando, a la que ha dedicado en sus tuits lindezas tales como las que siguen, reflejadas en la sentencia: «esa boca de Sara Salomando al porno le habría dado muchas maravillas», «la que tiene problemas mentales. Tema sexo, es Sara», «Sara Solomando tiene una denuncia como inductora de una agresión», «Solomando me tiene bloqueado, ¿qué méritos habrá hecho para trabajar con Ana Rosa Quintana? Comer po…»

Dice el magistrado en su sentencia que «los comentarios vertidos en Twitter lesionan objetivamente la honra, el crédito o el aprecio en mayor o menor grado» de la periodista. El juez considera que hay comentarios que contienen contenido vejatorio, como aquellos en los que la compara  con una actriz pornográfica.

El hecho de que Sara Solomando tenga un perfil público al haber trabajado en programas de televisión, no justifica que «se le dijan expersiones hirientes o mordaces como las que nos ocupan». Por ello, constituyen una falta de injurias leves del el artículo 620 del Código Penal, que castiga con pena de 10 a 20 días de multa a quien cause a otro una amenaza, coacción o vejación injusta de carácter leve».

Por ello, la sentencia, contra la que cabe recurso, condena a la pena de 20 días de multa, con una cuota diaria de seis euros. Además deberá indemnizar a Solomando con 450 euros.  La cantidad puede parecer escasa, pero el hecho es que esta sentencia supone un paso adelante para frenar la impunidad con la que muchos actúan en las redes sociales.

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