Silencio, política

DOCU_GRUPO PRESENTACION MANUEL PIZARRO-08011702.jpg de Reporteros ABC-«El silencio comunica». La afirmación ha planeado estos días en varias conversaciones a las que he asistido. «Hay veces que es mejor no comunicar». Es la opinión del Gobierno, que considera que la situación es tan complicada, con tantas noticias malas, que lo mejor es quedarse callado.

Pero hoy Rajoy ha hablado en una entrevista concedida a Radio Nacional. Es la novena vez que lo hace desde que es presidente del Gobierno y la primera en España desde que salieron a la luz los papeles de Bárcenas. De hecho, ocho de las nueve entrevistas en las que ha participado en nuestro país fueron en 2012, antes de que fueran publicadas las anotaciones contables del extesorero del PP. Después, el presidente sólo ha hablado en medios internacionales. ¿Qué es mejor hablar o callar?

El silencio de Rajoy no es nada nuevo, veáse el «llueve mucho«. Ha sido objeto de numerosa «literatura» periodística y bloguera. Pero más allá de la actitud callada de un presidente que cree que basta con trabajar, aunque no se comunique, el debate sobre si es oportuno comunicar de forma regular o mantener el silencio como práctica habitual tiene interés.

Parece obvio que hablar por hablar, comunicar incesantemente, no tiene sentido. La comunicación de una institución cobra valor cuando ésta tiene algo interesante que contar, a riesgo de que una constante exposición conlleve una depauperación de su imagen. Pero una institución cerrada, poco abierta al control y a las explicaciones crea una sensación de opacidad, que la aleja claramente de sus públicos.

Probablemente en este segundo extremo se mueva el Gobierno, partidario de «comunicar en silencio«, algo que en sí resulta un contrasentido. El silencio sobre la cuestión catalana, el silencio inicial sobre el caso Bárcenas, «solventado» con una comparecencia pública en sede parlamentaria -fin de la cita-, el silencio sobre la doctrina Parot… No hay tema de actualidad sobre el que conozcamos de forma clara la posición del presidente del Gobierno. Las explicaciones del Ejecutivo se limitan, por lo general, a las ruedas de prensa que siguen al Consejo de Ministros.

Recientemente he escuchado a la periodista parlamentaria María Rey decir que el silencio es más difícil de manejar que una frase. Hay que saber administrarlo. De lo contrario se puede caer en lo que ella describe como el «síndrome de la lavadora», esto es: salir corriendo a la mínima como si te estuviera escapando el agua de la máquina. Y lo peor que puede hacer un político es salir corriendo. Ya lo pudimos observar en el puente de Todos los Santos con la célebre desbandada.

La estrategia del silencio, que podría considerarse adecuada desde el punto de vista de alguien que no quiere mojarse, no resulta apropiada en el caso de un Gobierno, personificado en su presidente. Crea sin duda una distancia casi insalvable de la ciudadanía con sus dirigentes y relega sus iniciativas al ostracismo. Da la sensación de que no tienen nada interesante que contar, ni una posición consistente que trasladar. Porque, a menudo y sin caer en la inflación comunicativa, tan importante es hacer como contar que haces.

2 thoughts on “Silencio, política

  1. Excelente reflexión Gonzalo! Más, cuando los gobiernos olvidan que «comunicar» no es una decisión que deban tomar a discreción propia, sino que constituye un deber en cualquier democracia. Olvidar que es una obligación para los funcionarios dar explicaciones sobre sus actuaciones (o sobre sus decisiones de gobierno en el caso de Rajoy)a los ciudadanos, es olvidar quienes ostentan el poder primario y su compromiso de transparencia al momento de ser elegidos.

    Por otro lado, hablando en términos estratégicos, está demostrado que guardar silencio ante las preguntas de los periodistas, nunca es la mejor estrategia y menos en tiempos de crisis cuando los ciudadanos exigen respuestas. De hecho, en muchas ocasiones genera el efecto contrario.

    1. Así es Ana, no dar respuestas nunca es la solución, sobre todo cuando la cosa está tan complicada como ahora. Hay que contar lo que se hace y lo que se piensa hacer, estamos de acuerdo. Por compromiso, responsabilidad e inteligencia. Un saludo!

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